MITOS Y TABÚS DE LA MEDICINA ESTÉTICA

MITOS Y TABÚS DE LA MEDICINA ESTÉTICA

draillescas“Doctora, quiero hacerme algo para mejorar, pero que sea natural. Sobre todo no me deje la cara hinchada como esas famosas que salen en la tele”, me dicen las pacientes en la primera visita con nerviosismo.

Los abusos de tratamientos y los tratamientos mal hechos le han dado una mala fama inmerecida a la medicina estética, porque todos los tratamientos bien hechos no tienen ninguna resonancia mediática al ser imperceptibles.

Los profesionales de medicina estética y cosmética utilizamos actos, técnicas y procedimientos médicos, dirigidos a mejorar total o parcialmente los aspectos inestéticos o juzgados así por el paciente, ya sean o no a consecuencia del envejecimiento. Nuestra finalidad es conseguir mejorar el bienestar físico y psíquico del paciente, evitando excesos que nos provocaran resultados insatisfactorios.

Uno de los tratamientos más efectivos dentro de la medicina estética es el tratamiento con toxina botulínica, llamada vulgarmente “botox”.

 

“No, el botox no me lo quiero hacer, que queda la cara como si estuviera congelada o inflada, y tiene efectos secundarios”.

La toxina botulínica utilizada a dosis o en zonas incorrectas han provocado un miedo a utilizarla, y en cambio los pacientes que la utilizan una vez, tienen tendencia a repetir el tratamiento, por tener unos resultados muy satisfactorios. Con la toxina botulínica tratamos las arrugas de expresión de la frente, entrecejo y patas de gallo, y si lo hacemos con dosis prudentes, podremos mantener una cara expresiva sin arrugas. Igualmente las dosis que utilizamos en medicina estética son tan pequeñas que no pueden tener efectos secundarios a nivel general.

Decir también que mediáticamente se han atribuido a la toxina botulínica resultados que no tienen nada que ver con este tratamiento debido a la falta de información. Las caras “infladas”, son la consecuencia habitualmente de un exceso de implantes de ácido hialurónico, cuando no de siliconas, prohibidas des de hace más de15 años per la Unión Europea debido que a medio plazo presentan desplazamientos de la zona donde se inyectaron i enquistamientos en nódulos, difíciles de tratar, que algunos han ido tapando rellenando más con resultados desastrosos para la estética.

 

“Me gustaría volver a pintarme los labios, pero que no me queden así como salchichas”, dicen mientras hacen el gesto de hincharlos con la mano.

Hemos de tener en cuenta que con el paso del tiempo perdemos volúmenes en la cara. Disminuyen el volumen óseo, el muscular, i la turgencia de los labios.

Reponer los volúmenes perdidos forma parte de un buen tratamiento del envejecimiento facial, ahora bien, exagerar en volumen labios o pómulos nos dará un efecto de cara hinchada, poco armónica con el resto de facciones.

Al reponer volúmenes es muy importante tener en cuenta el resultado en las tres dimensiones. Es decir, el efecto debe ser satisfactorio al mirar a la paciente de frente y también de perfil. Por ejemplo, cuando tratamos el código de barras o arrugas verticales del labio superior.

Es importante también tener en cuenta las arrugas que aparecen con la gesticulación habitual, es decir, las arrugas que aparecen de manera dinámica cuando expresamos nuestros sentimientos.

En este caso, es importante que sepáis que podemos disminuir y tratar los surcos nasogenianos, -que son los que van de la base nasal a las comisuras bucales y aparecen cuando nos reímos-, para que nunca dejéis de hacerlo.

En este mundo pasajero, las sonrisas son gestos muy valiosos que nos enriquecen nuestra vida y la de los que nos rodean.
Que este nuevo año os de muchos motivos para sonreír, que las arrugas las podremos solucionar después.

Feliz Año 2014 !!

Dra. Júlia Martínez-Illescas – Centre de Medicina Estética Dra. Illescas – Andorra la Vella