Reflexiones de un “médico rural estético”

Reflexiones de un “médico rural estético”

medico-pacienteEn época de crisis nuestra profesión, el campo de la medicina estética puede estar resultando duro el mantenerse. En ciudades o poblaciones grandes, este mundo es más o menos conocido, pero en poblaciones más pequeñas tenemos que darnos a conocer. Bien es sabido por todos que son muy importantes las redes sociales, aunque no cabe duda que lo más importante es el “boca a boca”.

 

Por mi experiencia personal, empecé trabajando en una gran empresa nacional, donde todo nos lo daban hecho: la publicidad, el marketing, la organización de la clínica, las agendas de las consultas llenas… Estoy hablando de más de 14 años, cuando la medicina y cirugía estética estaban en pleno auge (el boom).

 

He ido evolucionando profesionalmente en el campo estético, pero también en el laboral. Nos tenemos que plantear el día a día, estar activos y trabajar como si los días no tuviesen fin.

 

Estoy haciendo esta reflexión porque, cuando en una ciudad tenemos clínicas de medicina estética en cada esquina, el planteamiento diario es innovar, el fomentar que el paciente entre en la clínica o que coja cita porque viene ya de otras dos o tres para cotejar y valorar los precios de los tratamientos… Tenemos que ser punteros en todo lo que nuestra clínica les va a aportar, tenemos que ser los médicos más profesionales, los mejores en cada técnica, saber estar y darle la más clara y contundente información al posible paciente del tratamiento que desea.

 

Sin embargo… ¿qué ocurre en las poblaciones pequeñas? ¿Aún tenemos que dar más? ¿El 120% o el 200%? ¿POR QUÉ? Podemos pensar que como la medicina estética ya se conoce, se escucha información en programas de televisión o se leen noticias por Internet es suficiente. Pues NO, creedme, cuesta aún más hacernos un hueco. Son personas más reticentes a los tratamientos, solamente están acostumbradas de vez en cuando a realizarse una higiene facial y poco más. Quieren, por ejemplo, consejos de cremas aunque les gustaría hacerse algo más en la cara o mejorar su cuerpo, pero !!!!CUIDADO!!!!, siempre comentan que no quieren acabar tan retocadas o sin expresión como salen en la televisión.

 

Hablarles a estas personas de rellenos, bótox, hilos tensores, etc., les asusta. Tenemos que ir poco a poco, darnos a conocer, ofrecerles aún más confianza. Quiero destacar que también estoy trabajando en una gran ciudad y cuando tengo que ir a una policlínica que está en una población pequeña (en Pilas, Sevilla), tengo que cambiar el chip. La consulta es completamente diferente, distinta; y os lo digo con el corazón, es muy gratificante, porque realizo una medicina estética más “noble” aún, ejerzo de médico rural estético. Tengo un contacto más humano con los pacientes. También deciros que mi abuelo fue médico rural en un pueblecito de Cáceres y me trae recuerdos muy gratos de mi infancia con la consulta en casa. Se crea un vínculo con el paciente pileño, carrionero, villamanrriqueño, etc., porque te metes en sus hogares donde empiezas realizándoles un tratamiento de nutrición o un peeling y terminas con el relleno y el bótox. Además te hacen sentir uno más de su familia, confían tanto en ti que todo lo que le aconsejes acaban haciéndoselo.

 

Esta lucha diaria creo que nos trae muchas y muy buenas satisfacciones y es muy gratificante. Con esto quiero dar también cerrar esas bocas a todas aquellas personas que se creen que nuestra profesión es frívola y que piensan que hemos hecho una carrera para terminar pinchando.

 

Deciros también que cada día más mis primeras consultas, las informativas, son más llanas, con menos tecnicismos, más humanas, porque tenemos que escuchar a los pacientes y hacer que ellos nos escuchen, hay que llegar a ellos. Estoy encantada de trabajar en el Centro Atlas de Pilas (Sevilla), donde está entrando la medicina y cirugía estética muy bien, está siendo muy bien aceptada por los vecinos y quiero agradecer y dar las gracias por poder desarrollarme como médico rural estético, lo que para mí es más que muy gratificante.

 

Centro Médico ATLAS