La democratización de la medicina estética : “EL BOTOX”

La democratización de la medicina estética : “EL BOTOX”

Inyectando Bótox en entrecejo de mujerLa medicina estética ha realizado avances espectaculares en los últimos años, con tratamientos y productos cada vez más efectivos y más seguros, pero ha sido una medicina con poca difusión científica seria, y de la que ha trascendido más sus posibles efectos secundarios y su alto precio que sus beneficios, por lo que han accedido a ella sólo una élite de la población bien informada y mayormente de alto poder adquisitivo.

 

Hay pues otra parte de la población más extensa, a la que les gustaría hacerse tratamientos para mejorar su aspecto y para detener en parte los estigmas de envejecimiento, pero con un gran miedo a la medicina estética, confundiéndola muchas veces con la cirugía o atribuyéndole aquellas caras infladas e inexpresivas de las que todo el mundo huye.

Los médicos estéticos debemos informar bien sobre todos los tratamientos tan seguros de los que disponemos en la actualidad y de los resultados que obtenemos, para que llegue a toda la sociedad, contribuyendo así a la democratización de la medicina estética.

Es básico que todo el mundo sepa que un buen tratamiento es aquel que no se ve, y que los labios hinchados no son un efecto secundario de la medicina estética, sino un efecto buscado por algunas pacientes.

¿Cuántas veces ha venido una paciente por primera vez para tratar aquellas arrugas que se ve últimamente, y con mucho miedo nos ha dicho aquella frase que ya es un tópico : “pero botox no”?.

Creo que es lo primero que nos dicen cuando entran en nuestras clínicas, y es por el mal concepto en la opinión pública que se ha creado de la toxina botulínica. Y nada más podemos vencerlo con información, información y más información.

Por eso es bueno que una vez más expliquemos los tratamientos que realizamos con toxina botulínica, sobre todo el de rejuvenecimiento facial, y del alto grado de satisfacción que dan los tratamientos bien hechos.

Con la toxina botulínica tratamos las arrugas de expresión, llamadas así por su relación directa con la mímica facial, fundamentalmente las arrugas de la frente, del entrecejo, las perioculares o patas de gallo y las peribucales (verticales de los labios o código de barras).

Es una terapia que consiste en la paralización selectiva o disminución de la fuerza de los músculos responsables de ciertos gestos faciales, cuya repetitividad determina la aparición de surcos y arrugas estables y profundas en la piel, por lo que los resultados son muy satisfactorios en tanto que provocan un rejuvenecimiento importante del tercio superior de la cara.

La dosis la calcularemos según el efecto que queremos conseguir. Con dosis bajas no llegaremos a paralizar el músculo que tratamos, por lo que podemos conseguir disminuir mucho las arrugues dejando cierta actividad muscular, lo que nos dará una cara más natural sin perder expresividad.

En personas jóvenes hipercinéticas o que gesticulan mucho con la frente y el entrecejo, se utiliza la toxina para evitar que se formen las arrugas, es decir como  prevención de estas. Con el tratamiento impediremos que la persona pueda hacer el gesto, por lo que se irá progresivamente deshabituando a hacerlo.

En los hombres utilizaremos más dosis, pues la musculatura es más fuerte incluso en la cara. Es uno de los tratamientos más requeridos por los hombres por su efectividad y sencillez a la hora de hacerlo.

La toxina botulínica, además de para tratar las arrugas de expresión del tercio superior de la cara, también es el tratamiento de elección de la hiperhidrosis o sudoración excesiva, a nivel de las axilas, las palmas de las manos y las plantas de los pies; por producir una denervación química de los receptores en las glándulas sudoríparas, de la que hablaremos en otro artículo.

Igualmente es un tratamiento muy efectivo para tratar el bruxismo o contractura nocturna de los maseteros, lo que puede causar cefalea crónica y desgaste de las piezas dentales. Con el tratamiento conseguimos un gran aumento de calidad de vida.

El tratamiento debe realizarse por médicos con la formación y habilidad necesaria, y consiste en la infiltración de pequeñas cantidades de toxina en los propios músculos y regiones citadas.

La infiltración se realiza con una jeringa y una aguja muy fina, el que la hace prácticamente indolora, en una única sesión que dura unos 20 minutos, pudiendo el paciente reincorporarse inmediatamente a sus actividades habituales. El efecto aparece el tercer o cuarto día, y es completo a los 7 o 10 días, teniendo una duración de unos 6 meses.

 

Centre de medicina estética Dra. Illescas (Andorra)