Las bolsas malares están causadas por la atenuación, degeneración e involución del músculo orbicular y la piel subyacente. La grasa también puede prolapsar dentro de estas bolsas.
Se producen por la degeneración del tejido subcutáneo en la zona que cubre el margen orbitario inferior.
El músculo orbicular se transforma en un tejido degenerado que contiene grasa y provoca edemas crónicos. La grasa malar que se encuentra debajo del músculo orbicular se demarca visiblemente. La operación clínica de blefaroplastia no corrige este tipo de bolsas.
Las bolsas malares se forman encima del hueso cigomático en la capa de la grasa SOOF que se encuentra debajo del músculo orbicular son visibles sobre todo en su transición con la fina superficie de piel del párpado inferior que tiene un espesor de sólo 0,2 mm. Esta zona se encuentra por debajo del surco orbicular.
Tratamiento
• Ulthera
Mediante la emisión de ultrasonidos focalizados de alta intensidad se consiguen puntos de microtermo coagulación que actúan a una profundidad de 3 o 4,5 mm provocando la retracción del músculo orbicular y la disminución del tejido graso.
Se requieren varias sesiones, habitualmente un mínimo de tres espaciadas una de la otra más de un mes. El resultado se aprecia a partir de la tercera sesión y es más visible transcurridos 6 meses.
Son resultados que permanecen en el tiempo y en ocasiones se hace una sesión de mantenimiento anual.
La recuperación es inmediata no requiriendo la interrupción de las actividades habituales.
• Láser CO2 fraccionado Ultrapulse®
Se utiliza para el tratamiento de la dermis superficial. Tiene una longitud de onda de 1.016 micras.
Al ser la piel de esta zona la más fina del cuerpo, la ablación superficial mediante láser consigue por calentamiento una retracción y mejora de las líneas superficiales cutáneas. Se hace en un único tratamiento que mediante el láser se lleva a cabo la vaporización de la epidermis mejorando la laxitud de la piel al aumentar las fibras de colágeno que hace una piel con mayor espesor, más blanca y menos transparente. Aumenta el tono, la textura y la contracción cutáneas.
Tras el tratamiento el cutis está unos siete días apergaminado, marronoso y se va descamando.
Al octavo día la piel queda rosada y ya se puede maquillar, pudiendo normalizar las actividades sociales.
Durante el tiempo de recuperación es necesario el uso de cremas hidratantes y posteriormente protección solar.
La mejoría de resultados es progresiva siendo máxima a partir de los seis meses.
Como efecto secundario posterior el láser de CO2 puede provocar hiperpigmentación en la zona tratada como respuesta post-inflamatoria que suele resolverse con el transcurso del tiempo.
Clínica Tufet (Barcelona)
