Fotoenvejecimiento: signos y cómo cambatirlo frente al sol

Artículo de Medicina Estética Dra. Martínez-Illescas - Andorra, clínica de la red de Quality Clinic.

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Rostro chica tomando el solCon el calor primaveral y a punto de comenzar el verano, cuando todo el mundo piensa ya en ir a la playa, es importante hablar del fotoenvejecimiento, la fotocarcinogénesis y la protección solar.

El envejecimiento cutáneo se produce por dos fenómenos diferentes: el intrínseco o cronoenvejecimiento, debido al paso del tiempo; y el extrínseco, que se superpone al cronoenvejecimiento y que es debido a factores externos, como la polución, el tabaquismo, y sobre todo los rayos UV de las radiaciones solares.

Efectos de broncearse sin precauciones

Los signos clínicos de una sobreexposición al sol son, sobre todo, las arrugas, pero también pueden aparecer los léntigos, que son las típicas manchas solares, las queratosis, las telangiectasias o arañas vasculares (venitas finas), la pérdida de translucidez de la piel, la pérdida de elasticidad o elastosis y la coloración cutánea amarillenta.

El daño provocado en la capa de ozono, el abuso del sol y su efecto acumulativo, terminan por alterar hasta tal punto el tejido elástico de la piel que se produce su atrofia, con las consecuentes marcas en el rostro y pérdida de firmeza cutánea.

Los efectos nocivos de las radiaciones solares los ocasionan los rayos UVB y los UVA, que además de ser responsables del fotoenvejecimiento, son responsables de la fotocarcinogénesis, o inducción de lesiones precancerosas y tumores dermatológicos.

El melanoma es el principal cáncer de piel. Es muy infrecuente en la infancia y en la juventud, pero las posibilidades de tenerlo en la edad adulta se incrementan considerablemente cuando se ha tomado el sol de manera inadecuada durante los primeros años de vida, por lo que es muy importante una protección dermatológica estricta en la etapa infantil. Es lo que se explica como que la piel tiene memoria del daño sufrido, y éste es acumulativo.

La incidencia de melanoma por exposición solar ha aumentado un 50% en la última década. Puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, como una lesión nueva o manifestarse con el cambio de aspecto de un nevus (peca) ya existente. Estos pasan a ser asimétricos, de color heterogéneo, con un borde irregular y/o un diámetro superior a los 6 mm. Por todo ello, la autoexploración y observación de las pecas es fundamental para la detección precoz de esta enfermedad, lo que permite la curación de hasta un 95% de los casos.

Precaución extra en verano

Para prevenir todos estos problemas citados anteriormente hay que empezar por la no exposición directa a los rayos solares, sobre todo en horas en las que las radiaciones son más fuertes y, si se hace, realizar una fotoprotección adaptada a cada persona y sus características.

Los fotoprotectores pueden estar constituidos por filtros químicos, que son moléculas capaces de absorber los rayos UVA y los UVB, y los filtros físicos, que son micropartículas que actúan como pequeños espejos que reflejan la radiación. La mayoría de estos productos hoy en día están formados por filtros mixtos.

Otro concepto que hay que recordar siempre es utilizar bien las cremas solares. Se han de aplicar por toda la piel 30 minutos antes de la exposición solar y renovar la aplicación cada dos o tres horas. Siempre hay que pensar que los filtros solares no eliminan a cero el riesgo que comporta la exposición a la radiación solar, por lo que no existe ninguna manera de broncearse sin riesgo. Por eso, algunas clínicas de medicina estética ya ofrecen a sus clientes la posibilidad del bronceado con caña de azúcar, para suplir el tan deseado y favorecedor moreno durante la época estival sin riesgos.

Por otro lado, es necesario tener en cuenta que durante el periodo en el que se está expuesto al sol no se deben realizar tratamientos que provocan una sensibilización de las capas externas de la piel, como los peelings o tratamientos con láser o fotodepilaciones.

Además, algunos fármacos, como antibióticos, antiinflamatorios y anticonceptivos, pueden producir un mayor riesgo de reacción cutánea frente al sol al generar fotosensibilización. Por tanto, antes de broncearse, si se está tomando algún tipo de fármaco, es importante comprobar en el prospecto si aparece un símbolo de precaución con un sol y una nube. Si es así, se tiene que utilizar un fotoprotector con un factor solar más elevado.

Es primordial que cada persona utilice la crema bronceadora más adecuada, teniendo en cuenta su fototipo de piel (capacidad de la piel para asimilar las radiaciones solares), la edad, y el momento y lugar de la exposición al sol. Se recomienda habitualmente un SPF (factor de protección solar) 30 a diario, y superiores, por encima de 50, si se prevé una exposición más alta como la que implica ir a la playa o a la montaña.

Es bueno recordar que uno de cada tres tumores diagnosticados en todo el mundo es cutáneo y, en los últimos 30 años se han producido más cánceres de este tipo que la suma de todos los otros que sufre el ser humano.

Cuidarse antes y después del verano

Tanto antes como después de la época estival es recomendable hacerse uno o varios tratamientos de bioestimulación cutánea con mesoterapia, con productos que contengan vitaminas, minerales, oligoelementos y antioxidantes además de ácido hialurónico. Consiste en administrar en la dermis en forma de microinyecciones los sustratos necesarios para que el fibroblasto pueda generar una piel bien hidratada y sana, capaz de afrontar con garantías la agresión solar, y después restaurar al máximo el potencial daño producido por el sol.

Dra. Julia Martínez Illescas