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Durante la primavera son muchas las personas que acuden a nuestras consultas con dudas y falsos mitos acerca de cómo protegerse eficazmente del sol durante el verano, y obvian que durante el invierno nuestra piel también debe protegerse. Pero como siempre hay que tener un término medio tanto en la exposición como en la protección. Tomar el sol es saludable porque sintetiza la vitamina D y nos aporta múltiples beneficios a nuestro organismo, pero hay que optar por factores minerales no nocivos para proteger nuestra epidermis. Cada hora y media debemos reponer la crema protectora y olvidar el efecto psicológico de que “como ya me he aplicado crema ya estoy protegida/o”. Tampoco son recomendables los altísimos factores de protección, ya que causamos un efecto negativo al no dejar que la melanina segregue y es debido a la no segregación de melanina por lo que pueden aparecer las manchas.
El bronceado aparece en cada una de nuestras consultas como el objetivo a cumplir pero, sin embargo, antes de tomar el sol, cada persona debería conocer cuál es su fototipo de piel y qué nos indica la memoria de su piel.
Sí, han leído bien, la memoria de la piel. Nuestra piel tiene una gran memoria que almacena todas las dosis de exposición solar en la que hemos sufrido quemaduras y algún tipo de lesión producida a lo largo de nuestra vida y por ello necesitamos conocer de qué nos alerta o qué nos recuerda la memoria de nuestra piel para protegerla adecuadamente.
En el Centro Médico Estético Gema Cabañero primero realizamos a cada paciente un diagnóstico solar, diagnóstico Inner Wellness (a través de aparatología), para comprobar el daño solar que se manifiesta principalmente con la pérdida de colágeno y las manchas que encontramos a través de los escáneres que realizamos a los pacientes. Se trata de averiguar qué esconde nuestra piel para aplicar el tratamiento solar más adecuado. Además este diagnóstico va acompañado de un test al paciente para conocer cuáles son sus hábitos de exposición solar (horas, lugares, etc.).
Una vez conocemos los daños que esconde la piel, aplicamos al paciente el sistema de bronceado indicado para su fototipo. Además de la aparatología, los betacarotenos y los antioxidantes presentes en la nutricosmética 180 The Concept son un buen aliado para acelerar el proceso de bronceado.
En los pacientes que ya tienen manchas y buscan blanquear la piel, realizamos tratamientos personalizados para eliminar distintos tipos de manchas: los lentigos (provocados por el sol) y la melasma (producida por cambios hormonales que empeoran por el efecto del sol). Para eliminar las manchas provocadas por el sol utilizamos la aparatología Ellipse, y para las segundas, de origen hormonal, el tratamiento a aplicar es el White System.
Para potenciar los resultados de los tratamientos se recomendamos siempre acompañar con nutricosmética 180 The Concept. En este caso consiste en una combinación de las fórmulas E2, Rv2 y H6 que básicamente lucha contra los signos del envejecimiento, tiene un gran poder antioxidante y regenera las células de la piel. Es el suplemento alimenticio perfecto para antes, durante y después de la exposición al sol.
Por tanto, un bronceado sano será aquel en que controlemos los factores externos e internos que harán que nuestra piel se broncee, pero sin someterla a agresiones ya que las lesiones, aunque ocultas, con el paso del tiempo aparecerán y es que, como hemos comentado al principio, la memoria de nuestra piel no olvida.