La piel y deportes de nieve

Artículo de Imatclinic, clínica de la red de Quality Clinic.

Lectura de unos 3 minutos

piel-nieveDurante el mes de marzo, y a veces incluso en abril, podemos aún disfrutar de la nieve y los deportes asociados a la misma, ya sea el esquí, snow, rutas con raquetas de nieve, excursiones de esquí nórdico, etc. De este modo podemos disfrutar de los maravillosos paisajes y de la naturaleza, vaciar la mente del día a día y relajarnos.

Nuestro cuidado de la piel en esta época aún tiene que ser más meticuloso y no podemos relajarnos en ese aspecto.

A continuación vamos a detallaros unos consejos básicos a tener en cuenta. Ya pasó el tiempo de ir a la nieve, como años atrás, sin protección y llegar el lunes al trabajo con toda la cara quemada y con la marca de la gafas de sol en la cara, sin tener en cuenta que el daño solar hacía mella.

Una semana de exposición solar en la nieve equivale casi a los meses del verano en la playa; hay que pensar que los cristales de la nieve reflejan los rayos solares y la incidencia en la piel de los  mismos es muchísimo más alta. En los días de frío no pasan mucho, ya que solemos ir muy tapados. El problema lo tenemos sobre todo en marzo que hace mejores días, el sol luce y apetece sentir el calorcito del mismo en la cara.

El primer punto a tener muy en cuenta es que el sol es más agresivo a mayor altura. Se calcula que por cada mil metros de altitud que vayamos subiendo la radiación solar aumenta entre un 5-10%. Rápidamente podéis calcular que cuando esquiamos con sol a alturas de 2.000-2.500 metros la incidencia de los rayos solares es altísima y exponernos sin protección es un gravísimo error en nuestra lucha por el envejecimiento de la piel. Hay que escoger un buen protector solar que proteja de los rayos UVA, UVB e infrarrojos.

Por otra parte hay que recordar que la piel con el frío se reseca, se agrieta y, lógicamente, se deshidrata, por lo tanto aparecerá en el rostro esa desagradable sensación de tirantez, sequedad y descamación. Antes de salir a esquiar (y después) es muy importante tener una buena crema hidratante que nos proteja del efecto del viento y del frío para evitar que el cutis se sensibilice en estas circunstancias y se vuelva más vulnerable al sol.

Por lo tanto, además de una buena crema hidratante, después de una larga jornada de esquí es necesario usar aceites regenerantes, cremas muy nutritivas y emolientes o mascarillas para recuperar la piel de las agresiones a las que ha estado sometida durante horas.

Si no tenemos en cuenta todo esto que os hemos ido contando el rostro en pocos años envejecerá más rápidamente, apareciendo precozmente arrugas y manchas. Sobre todo hay que insistir en zonas tales como las orejas o las entradas de los hombros y en la nuca, ya que son las grandes zonas olvidadas y que se queman con mucha facilidad.

La zona más sensible de la cara a esas altitudes son los labios, ya que no tienen glándulas sebáceas que ayuden a nutrir esa piel, así que la importancia de una barra labial nutritiva y un protector solar, es esencial. No olvidar repetir cada 30 minutos su aplicación.

El último consejo es prevenir antes de la temporada de esquí. En general deberíamos tomar suplementos de betacarotenos para evitar las quemaduras solares, así como ácido hialurónico vía oral para ayudar a hidratar nuestra piel.

Cuanto más preparados empecemos la temporada  de esquí (invierno) menos tratamientos tendremos que realizar después. Ya lo dice el refrán: más vale prevenir que curar.

 

Dra. Marta Grau

Imat Castelldefels