La protección imprescindible de la piel

Artículo de Clínica ME Bilbao, clínica de la red de Quality Clinic.

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La prevención del fotoenvejecimiento debe de ser diaria para evitar el efecto de los rayos solares. El mercado de la cosmetología funcional propone cremas que contienen numerosos principios activos, entre los cuales destacan los recientes filtros solares UVA (cuyo empleo está reglamentado por precisos límites de concertación), incluidos estos en los productos para el rostro, en las barras para los labios y hasta en los productos de maquillaje como las bases.

En realidad, los componentes coloreados de las bases de maquillaje o de los polvos son ellos mismos filtros totales (sun block) siendo sustancias opacas de pantalla alta como los óxidos de hierro, el dióxido de titanio o los silicados, además de los más recientes polímeros bioadhesivos. Para quien usa normalmente estos cosméticos sería por lo tanto inútil una fotoprotección añadida.

 

Cuidado en forma de cremas

Las cremas de día son en general emulsiones del tipo de aceites en agua, en fase continua acuosa, ligeras, de rápida absorción, a pH fisiológico entre 5 y 6, que protege de los rayos UVA, pero también mantiene la hidratación funcional de la epidermis.

Para todos los cosméticos antienvejecimiento hay que hablar de “cosméticos plurifuncionales” que desarrollan una serie de funciones múltiples, tanto más profundas cuanto más elevado es el grado de envejecimiento alcanzado.

La prevención se apoyará entonces en formulaciones cuya función es modular la hidratación, disminuyendo la TEWL (Trans Epidermal Water Loss) para volver a crear la función de barrera. Han  demostrado ser muy eficaces los esfingolípidos, las ceramidas y la inserción de las formulaciones de biopolímeros en la formación de una película permeable e hidratante sobre la superficie cutánea. Al lado de las macromoléculas tradicionales (colágeno y ácido hialurónico) están demostrando su eficacia y son organolécticamente muy agradables, las nuevas emulsiones que contienen polímeros siliónicos que favorecen la untabilidad y la difusión cutánea y al mismo tiempo reducen la pérdida transcutánea de agua. Según la terminología cosmética oficial “INCI name” se llaman: Dimethicones, Cyclomethicones y otros muchos compuestos base de silicona de reciente introducción en el mercado.

Las vitaminas hidrosolubles (Panthenol, C, H) y liposolubles (A, E, EFA), junto con fitoextractos, son los componentes funcionales con mayor difusión, a los que hay que asociar los cuerpos lipófilos: aceites vegetales, ésteres y alcoholes de síntesis o de derivación natural, para asegurar la emoliencia y la protección.

Para citar algunos recordamos los clásicos “aceites de belleza”, por ejemplo el aceite de almendras dulces, el aceite de macadamia, el aceite de aguacate, cuya eficacia está unida a un elevado contenido de principios funcionales vitamínicos, fitoesteroles, EFA (Essential Fatty Acids), ácidos dos gammas y omega linoleicos, particularmente indicados en el tratamiento de las pieles envejecidas.

 

Clínica Estética Dra. Margarita Esteban (Bilbao)