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La mayoría de las consultas que recibimos los profesionales de la belleza están relacionadas con el envejecimiento y sus síntomas. En muchos casos el proceso ya está avanzado y sus síntomas son evidentes a muchos niveles. El principal de los desgastes que afecta estéticamente al organismo es la pérdida de colágeno y ácido hialurónico de los que tanto oímos hablar.
El colágeno es una proteína que producen células como los fibroplastos y está formado por cadenas de aminoácidos como la arginina y otros elementos, como zinc, cobre y silicio. En nuestro cuerpo el 25% de la masa proteica es colágeno. No sólo se encuentra en la piel sino también en los huesos, ligamentos, tendones, músculos, cartílagos... e incluso en el pelo y las uñas.
Una vez pasada la adolescencia la producción de colágeno empieza a disminuir en el cuerpo y esta disminución se incrementa con el paso de los años. Entonces aparecen los síntomas del envejecimiento, no solamente a nivel cutáneo, sino también interno. Este proceso se puede ver acelerado por factores genéticos o cambios hormonales y, por supuesto, por factores externos como la mala alimentación, el tabaco, el exceso de sol, la falta de sueño o la acción de los radicales libres que provoca la oxidación.
El ácido hialurónico tiene la capacidad de retener agua en una proporción de miles de veces su peso, por esto su función en el organismo es la de amortiguar y lubricar. Forma parte del tejido conectivo en los ojos o articulaciones. Es el encargado de proteger al colágeno, manteniéndolo hidratado, para que conserve su estructura.
Desde hace años estas dos sustancias se identifican como las causantes del envejecimiento cutáneo. La piel acusa su pérdida mostrando todos los síntomas de los cuales queremos huir: arrugas, flacidez, pérdida de elasticidad, deshidratación, etc. La aparatología de última generación basa su eficacia en la estimulación de estas sustancias, actuando en las capas internas de la piel, y la cosmética busca la mejor manera de que se asimilen desde el exterior.
El nuevo enfoque de la estética consigue un aporte continuo y más duradero de las sustancias que el organismo ha dejado de producir con los años. La ingesta de complementos nutricionales que puedan, desde el interior, retrasar o, incluso, paliar los efectos del paso de los años o los agentes externos.
La línea 180 The Concept tiene entre sus fórmulas la RV6, en la que se combinan estos elementos: colágeno, ácido hialurónico y además vitamina C. Dicha vitamina C es fundamental en la síntesis del colágeno, favorece la absorción del hierro y aporta los nutrientes necesarios para la regeneración de cartílagos, tendones y ligamentos. Además actúa como un potente antioxidante.
Al ingerirlos en las dosis recomendadas los beneficios antiedad se notan no únicamente en la piel, sino también en todo el organismo: articulaciones, huesos, tejido conjuntivo, etc., consiguiendo una mejora de varios aspectos que afectan a los cambios producidos por el envejecimiento.
El método 180 The concept presenta combinaciones de fórmulas especialmente indicadas para frenar y prevenir los síntomas generales del envejecimiento, o síntomas específicos como la flacidez o las arrugas. Todos ellos incluyen, como se ha dicho, colágeno, ácido hialurónico y vitamina C, pero además añaden otros complementos nutricionales específicos tales como vitamina A, B, D y E, gingseng, té verde, maca, ñame, etc. Combinadas y dosificadas en sus medidas más eficaces conseguen resultados estéticos que refuerzan los resultados de los tratamientos realizados en el centro.