Cambiar hábitos nutricionales para ganar en salud

Cambiar hábitos nutricionales para ganar en salud

Chica con bodegón de frutasNormalmente cuando se tiene sensación de hambre, se busca la manera de satisfacerla sin más complicaciones, es decir se va a la cocina y se come algo apetecible en ese momento, habitualmente glúcidos y desgraciadamente de absorción rápida, tipo bollería, pasteles, frutas dulces… Estos son los que aportan un rápido incremento de la glucosa en la sangre y generan secreciones de insulina de manera rápida y abrupta, volviendo a generar más sensación de hambre en las próximas horas.

Esto ocurre normalmente entre las comidas principales del día, es decir a media mañana y a media tarde. Es aquí donde normalmente se hacen los mayores destrozos nutricionales y también de más cantidad calórica, que repercuten en el peso a lo largo del tiempo y en la ansiedad generada que da lugar a volver a comer alimentos glucídicos de rápida absorción. Se puede hablar pues de un círculo vicioso que no es fácil de resolver a no ser con una actitud de intentar entender cómo funciona el cuerpo y la mente en esos momentos de obnubilación transitoria por la comida, en que es difícil romper esta dinámica.

Ansiedad por hambre o culpabilidad por saciarse

En realidad, la sensación de hambre que se producen en horas donde no tocaría come es absolutamente química!! Sí, son unas sustancias que el organismo secreta de forma regular y no tendrían por qué determinar la irreprimible sensación de comer algo dulce. Esto ocurre cuando no se lleva un orden en las comidas diarias y no se ofrece al cuerpo los alimentos que ayudan a regular estas sensaciones de inquietud. Por ejemplo, el páncreas secreta la insulina de manera regular, unas 4 o 5 veces al día de forma importante, coincidiendo cuando toca hacer la comida pertinente, ya sea desayuno, media mañana, comida, merienda o cena. Son los momentos en que el cuerpo necesita que se le ofrezcan los alimentos de manera fisiológica para después ser absorbidos. Pero según qué alimentos o según en qué horas del día se tomen, pueden generar desazón por la comida o bien sensación de saciedad.

Por todo ello, me gustaría que quedara muy claro que no es culpa de una persona cuando tiene una sensación muy irreprimible de hambre, ya que es una cuestión química interna a regularizar. Ahora bien, sí es verdad que si hay alguna culpabilidad es la de desconocer cómo se puede arreglar y para eso estamos los profesionales de la nutrición, para ayudar a gestionar estas deficiencias, primero con el conocimiento básico de cómo funciona el cuerpo y la mente y luego para ofrecer las estrategias necesarias para corregir hábitos adquiridos durante muchos años.

Y créanme, se puede hacer!!! Sin duda!!!

Institut Mèdic Dr. Nieto (Vilanova i la Geltrú)